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Woman Penelope 

THE PENELOPE NEWS 

mi paz no es negociable y mi ausencia es la consecuencia de no saber cuidar mi presencia

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sin cerebro no hay orgasmo 

la verdad incómoda sobre el placer

 

Por Woman Penelope 

Tener un orgasmo no empieza entre las piernas. Empieza en la cabeza. Y si el cerebro no está disponible, no hay clímax que valga, por muy hábil que sea la mano, la boca o el juguete.

 

El orgasmo es una respuesta neurológica compleja, no un simple reflejo físico. El diccionario de la APA lo define como el clímax de la estimulación sexual, acompañado de contracciones musculares rítmicas y liberación de tensión. Correcto… pero incompleto. Porque lo que manda no es el músculo, es el sistema nervioso.

 

Durante el orgasmo, el cerebro entra en un estado poco habitual: algunas áreas se hiperactivan y otras se apagan. Literalmente.

 

 

¿Qué pasa realmente en el cerebro?

 

Las neuroimágenes y estudios actuales confirman algo claro: el orgasmo es una tormenta química dirigida desde el cerebro.

 

Dopamina: se dispara. Es la sustancia del deseo, la motivación y la repetición. Por eso quieres más. Y por eso el sexo puede enganchar cuando se usa como vía de escape.

 

Oxitocina: aumenta, especialmente en las mujeres. Genera vínculo, sensación de cercanía y confianza. No es casual que muchas personas confundan orgasmo con amor.

 

Corteza prefrontal: se silencia parcialmente. Es la zona del control, la autoexigencia, la culpa y el miedo. Cuando se apaga, por fin “te dejas ir”.

 

Ínsula: se activa con fuerza. Es la región que integra las sensaciones corporales y la conciencia emocional. Aquí el cuerpo y la mente se alinean.

 

Serotonina y endorfinas: entran en escena después. Relajación, bienestar, calma, incluso somnolencia.

 

En algunas mujeres, esta desconexión es tan profunda que puede producirse una pérdida momentánea de conciencia. No es fantasía. Es neurociencia.

 

Además, el orgasmo tiene efectos secundarios nada despreciables:

refuerza el sistema inmunológico, reduce el estrés, baja la ansiedad y mejora el estado de ánimo. No es un lujo. Es regulación emocional.

 

 

Entonces… ¿por qué tanta gente no llega?

 

Porque el cerebro no está donde debería estar...

 

Pensamientos intrusivos, vergüenza, trauma, educación represiva, miedo a no hacerlo bien, desconexión corporal, presión por cumplir, relaciones poco seguras… Todo eso bloquea el acceso al orgasmo, aunque el cuerpo esté siendo estimulado.

 

No es que el cuerpo falle. Es que el cerebro no se siente a salvo, presente o autorizado.

 

Resumen sin tapujos: la pura realidad

 

* El orgasmo no depende de la técnica, depende del cerebro.

* Si hay miedo, culpa, estrés o desconexión emocional, no hay orgasmo pleno.

* El cerebro es el principal órgano sexual. Lo demás es secundario.

* Fingir orgasmos no engaña al cuerpo, solo perpetúa el problema.

* No se trata de “aprender a llegar”, sino de permitirse sentir.

* Sin presencia mental, no hay clímax. Sin seguridad emocional, tampoco.

 

 

En resumen:

...si tu cabeza no está, tu orgasmo tampoco.

Y mientras sigamos tratando el placer como algo mecánico, seguiremos frustradas, confundidas o desconectadas… aunque el cuerpo responda a medias.

 

 

El orgasmo no se fuerza.

Se habilita 

 

 

—  enero2026@ Woman Penélope