aprende con penelope
Un día Mark me llamo por teléfono desde la oficina diciendo que llegaría tarde para cenar, por cosas que debía hacer y tenían que estar listas para el día siguiente, que no le esperara.
Me di una ducha y cené, después me tumbé en el sofá del salón viendo la tele, con la intención de esperarle. Me puse una camisola blanca, sin ropa interior, como siempre.
Me quedé relajada y me debí quedarme dormida, no se que hora sería cuando noté que me besaba, desperté y vi que era Mark, que había llegado.
Estaba desnudo frente a mi, tocandose la polla y mirando mi coño, la tenía cogida con la mano derecha y la movía deprisa, de arriba abajo, le sonreí y él se agachó y empezó a besar mis pechos, mordiendo los pezones, ufff como me puse de caliente, me gustó la forma de despertarme.
Entonces me dio la vuelta, me levanto el culo y metió su polla en la vagina, agarrándome las caderas y acercándome a él, fue increíble, una sensación dulce recorrió mi cuerpo. No lo esperaba, adormilada como estaba, mi sensibilidad era extrema y sin poderlo remediar empecé a gemir.
Bombeaba mi coño muy deprisa, yo me sentía desfallecer, mis gemidos eran intensos y sonoros, los jugos de mi vagina salían como un rio, mi piel se erizo. Me iba a correr sin poder controlarlo y de pronto.
Wow, estallé entre gritos. Al oírme Mark empujó con más fuerza y me hizo estremecer, alargando mi orgasmo y siguió penetrando mi coño, después de un par de embistes más, termino con golpes fuertes en mi vagina, noté sus piernas temblorosas.
Saco su polla y se fue al baño, yo me quedé tan a gusto recobrando el aliento, estaba como en un sueño, como si flotara sobre una nube, no se el tiempo que pasó, que volví a quedarme dormida, cuando me desperté ya había amanecido.
Me levanté, fui al dormitorio y vi a Mark durmiendo plácidamente y me acosté, acurrucándome junto a él.
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