aprende con penelope
Que alguien encuentre atractivo tu cuerpo puede alimentar el ego durante un instante. Pero sentirse realmente deseada va mucho más allá de una mirada, un comentario o un mensaje.
Tiene que ver con sentir que alguien te ve... Que le interesas. Que te escucha. Que disfruta de tu presencia y que te elige por algo más que aquello que puede observar.
A veces buscamos sentirnos deseadas porque necesitamos recordar que seguimos siendo atractivas, que todavía provocamos algo, que alguien podría elegirnos. Y no hay nada extraño en ello. A todas nos gusta sentirnos atractivas y saber que despertamos deseo.
El problema aparece cuando esa sensación empieza a convertirse en una necesidad...
Cuando necesitamos una mirada para sentirnos guapas, un mensaje para sentirnos importantes o el deseo de otra persona para sentir que todavía valemos.
Entonces dejamos de disfrutar del deseo y empezamos a depender de él.
Vivimos, además, rodeadas de escaparates. Redes sociales, fotografías, filtros, likes, comentarios y cuerpos que parecen estar constantemente disponibles para ser observados. Y sin darnos cuenta podemos terminar preguntándonos cuánto gustamos, en lugar de preguntarnos cuánto nos gustamos a nosotras mismas.
Porque seducir puede ser maravilloso cuando nace del deseo de jugar, expresarnos, sentirnos sensuales o simplemente disfrutar de nuestra propia feminidad... Pero necesitar ser deseada para sentirnos valiosas es otra cosa.
El deseo de otra persona puede acariciar nuestra autoestima, pero nunca debería ser quien la construya.
Quizá sentirse deseada de verdad no consista únicamente en que alguien quiera nuestro cuerpo.
Quizá también consista en sentir que alguien quiere acercarse a la mujer que existe detrás de él.
Y quizá haya una pregunta que merezca la pena hacernos de vez en cuando:
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste realmente deseada… y no simplemente observada?
Reflexión Woman Penelope
NO NECESITAS GUSTARLE A TODO EL MUNDO
Hay una trampa en necesitar sentirte deseada constantemente. Porque cuando dependes de la mirada de los demás para sentir tu propio valor, nunca parece suficiente.
Hoy necesitas una mirada. Mañana, un mensaje. Después, que alguien te diga que eres atractiva. Y sin darte cuenta, empiezas a buscar fuera lo que necesitas reconocer dentro.
No hay nada malo en disfrutar de sentirte deseada.
Lo que deberíamos preguntarnos es:
¿Me gusta gustar… o necesito gustar para sentir que valgo?
Porque el deseo de los demás puede hacerte sentir bien. Pero no debería ser el espejo de tu autoestima.
agosto2026@womanpenélope