aprende con penelope
independientemente de si es o no una buena persona
Creer la mentira antes que la verdad no depende tanto de la bondad o maldad de quien la dice, sino de cómo nos sentimos en ese momento.
Siempre buscamos o preferimos creer lo que nos resulta más cómodo., nuestro cerebro quiere sentir que es verdad por lo que se relaja, no tiene que molestarse en buscar una solución en el caso de que tuviéramos que tomar algún tipo de decisión.
“Creemos la mentira porque se adapta mejor a lo que queremos sentir.”
La verdad muchas veces duele, nos descoloca. En cambio, con la mentira podemos sentir alivio, esperanza o confirmar lo que ya creemos.
Por eso, aunque sepamos que algo “no encaja”, elegimos creer lo que reduce el malestar. Es un mecanismo inconsciente de autoprotección emocional.
Algunas veces la necesidad de tener la razón, de confirmar nuestras creencias, nuestro cerebro busca coherencia. Y si alguien dice algo que refuerza nuestra visión, le creemos fácilmente. (aceptamos lo que encaja y rechazamos lo que incomoda).
Por ejemplo siempre se dice que en una infidelidad la parte afectada es la última en enterarse. (hoy en día la mayoría hemos vivido algún episodio, ya sea con una pareja, una traición en el trabajo, con algún familiar..)
Así que una mentira que coincide con nuestras emociones puede parecernos más cierta que una verdad que las contradice.
Cuando la mentira viene de alguien que amamos, admiramos o queremos confiar, bajamos la guardia.
Aunque hayan señales de lo contrario, no evaluamos el contenido del mensaje, sino quién lo dice y cómo nos hace sentir.
El deseo de conservar la relación pesa más que el deseo de saber la verdad.
La manipulación emocional y el lenguaje
Cuando alguien miente busca la manera de ser mas convincente, nuestro cerebro reacciona mejor a las explicaciones que nos conmueven, no a los datos que exigen reflexión.
Creer en la verdad implica aceptar responsabilidad, cambiar, o renunciar a nuestras ilusiones.
Por eso, solo cuando una persona está preparada para crecer, puede mirar la verdad sin huir.
La mentira, en cambio, nos permite seguir donde estamos, sin cuestionar nada. (cambiar requiere salir de la zona de confort por lo que la mayoría prefiere mirar hacia otro lado)
Podríamos decir que la mentira es un refugio temporal y la verdad, un espejo que pocos se atreven a mirar.
Pero cuando llega el momento de despertar, la verdad siempre espera… paciente, aunque duela.
noviembre2025@womanpenelope