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amor, sexo, matrimonio y cuernos

Relaciones extramatrimoniales, intercambio de parejas, amantes... son palabras capaces de destrozar cualquier matrimonio occidental. Sin embargo son completamente aceptables en otras culturas

 

 

Miguel Ángel Sabadell

En nuestra sociedad occidental nos resulta impensable pensar en casarse si no es por amor, aunque para algunas culturas el amor verdadero es incompatible con el matrimonio. 

 

De hecho, en nuestra querida Europa medieval el adulterio estaba considerado como la forma más elevada de amor: para la condesa de Champagne el verdadero amor "no podía ejercer sus poderes entre dos personas que estuvieran casadas entre sí" y muchas canciones populares se burlaban del amor matrimonial. 

 

En la antigua India enamorarse antes de casarse era una conducta rebelde y en la China tradicional un amor excesivo entre los esposos era una amenaza al respeto y solidaridad debida a la familia, pues podía rivalizar con la dedicación en tiempo y trabajo que debe destinar un hijo a sus padres. 

 

El amor está tan apartado del matrimonio tradicional chino que esta palabra solo se aplicaba para describir una relación ilícita.

 

 

La Edad de Oro del matrimonio

 

Muchas personas dan por su puesto que en el pasado hubo una Edad de Oro del matrimonio y la familia, que la cosas han ido empeorando, que los esposos se soportan cada vez menos. 

 

Pero esta idea no es nueva, ni siquiera original. En la Grecia clásica los hombres se quejaban amargamente de la decadencia moral de sus esposas; los romanos se lamentaban de tener cifras de divorcio muy altas y pensaban que en los viejos tiempos había habido mayor estabilidad familiar. 

 

Incluso los colonos que llegaron a EE UU empezaron a protestar por el debilitamiento de la familia y la desobediencia de las mujeres y los niños al poco de llegar a la nueva tierra prometida.

 

En los 1990 la socióloga Amy Kaler entrevistó a las personas de una región de Sudáfrica donde el divorcio era habitual desde hacía tiempo y se sorprendió al oír que las personas creían que las riñas hogareñas y la inestabilidad matrimonial era algo propio de su generación. 

 

Incluso comprobó que abuelos y bisabuelos pensaban que las relaciones matrimoniales de su época habían sido peores que las de sus abuelos. 

 

Para Kaler la respuesta es obvia: "la invención de un pasado lleno de buenos matrimonios" es una manera de expresar el descontento que se tiene por otros aspectos de la vida.

 

 

Relaciones extramatrimoniales

 

Fuera del mundo occidental los terapeutas tendrían poco éxito como consejeros matrimoniales, como cuando dicen que los esposos deben poner al otro en primer lugar. 

 

En los años 30 una mujer nativa americana kiowa comentaba que "una mujer puede tener otro marido, pero su hermano es siempre su hermano". Y en China solía decirse "uno tiene una única familia, pero siempre puede tener otra esposa". ¿Y qué decir de la infidelidad, uno de los mayores peligros para una pareja europea? 

 

Un estudio realizado por D. R. White en 1987 sobre 109 sociedades reveló que solo en 48 se prohibía el sexo extramatrimonial tanto al marido como a la esposa.

 

En ciertos pueblos sudamericanos, como los bari de Venezuela, si una mujer embarazada mantiene relaciones con otro hombre, se cree que parte de su sustancia contribuye a la formación del nuevo niño, y aunque al marido se le reconoce como el padre primordial, el amante o amantes también tienen responsabilidades paternas. 

 

En los años 1990 Stephen Beckerman entrevistó a un grupo de ancianas bari y descubrió que la mayoría de ellas habían tenido amantes durante al menos uno de sus embarazos y, en general, los maridos no se oponían a esas relaciones. 

 

Cuando una mujer daba a luz debía nombrar a todos los hombres con los que había compartido lecho desde el momento que supo que estaba encinta. 

 

En Europa esto sería motivo de divorcio pero entre los bari eso se hace pensando en el bien del niño, pues esos "padres secundarios" le van a suministrar parte de su pesca y su caza.

 

Entre los dogon de Malí las mujeres jóvenes casadas buscan abiertamente establecer relaciones extramatrimoniales con el beneplácito de sus madres, y las mujeres rukuba de Nigeria puede tomar un amante durante su primer matrimonio. 

 

Cuando esta relación pasajera termina, el ex-amante puede pedir a la mujer que case a una de sus hijas con un hijo de él.

 

intercambio de parejas

 

El intercambio de parejas, algo considerado marginal y de mal gusto en Occidente, es práctica habitual entre los esquimales del norte de Alaska, donde se practica el conmatrimonio con otra pareja, y aquellos que expresan abiertamente sus celos por estas relaciones son considerados personas groseras. 

 

Los hijos que surgen de estas prácticas sienten que comparten un vínculo especial y la sociedad los trata a todos como a hermanos. 

En el caso de los Nuer del Sudán existe el matrimonio entre mujeres y los hijos llegan por relaciones extramatrimoniales. 

 

Para los Nayar, un pueblo de la costa Malabar, en India, el matrimonio es una ceremonia simbólica. Las mujeres casadas pueden tomar cuantos amantes quieran y los hijos pertenecen a la línea materna. La autoridad familiar no es el marido sino los hermanos de la mujer. 

 

Los Na de China dan un paso más allá y prescinden del matrimonio y, por tanto, del marido. La libertad sexual es absoluta y los hijos son engendrados por visitas de los amantes (muchas mujeres tienen más de un centenar). Los vástagos no tendrán padre ni de hecho ni de derecho y viven en la casa del linaje de su madre.

 

 

octubre2022@womanpenelope.es