aprende con penelope

Woman Penelope 

Consulting Sexologico 

la ilusión es el único equipaje que pesa menos cuanto más lejos llega

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PREGUNTA

 

«Cada vez tengo menos ganas de sexo porque sé que me va a doler. ¿Puede el dolor acabar con el deseo?»

 

 

RESPUESTA Woman Penelope

 

Sí. Y no significa que hayas dejado de ser sexual.

 

Cuando una experiencia que debería estar asociada al placer se convierte repetidamente en una experiencia de dolor, es comprensible que empieces a anticiparla.

 

Y entonces puede aparecer un círculo:

 

Sexo → dolor → miedo al siguiente encuentro → tensión → menos excitación → más dificultad para disfrutar → más dolor.

 

Con el tiempo, incluso puede desaparecer el deseo.

 

No porque tu cuerpo haya decidido que ya no quiere sexo, sino porque ha aprendido a asociarlo con algo que quiere evitar.

 

Además, cuando existe dolor durante la penetración, la excitación puede verse afectada. Si anticipas que va a doler, puede resultar más difícil relajarte y excitarte, y una menor lubricación puede contribuir a que la experiencia resulte todavía más incómoda.

 

Pero hay algo especialmente importante:

 

NO TIENES QUE ACOSTUMBRARTE AL DOLOR

 

Que ocurra con frecuencia no significa que sea normal y que tengas que soportarlo.

 

El dolor durante las relaciones sexuales puede tener muchas causas: falta de lubricación o excitación, infecciones, cambios hormonales, problemas del suelo pélvico, determinadas afecciones ginecológicas, factores emocionales o una combinación de varios.

 

Por eso, si el dolor es recurrente, intenso o está haciendo que evites las relaciones sexuales, merece una valoración profesional.

 

Y mientras tanto, no tienes que continuar una práctica sexual que duele.

 

Parar no es fracasar.

 

Decir "hoy no" no es rechazar a tu pareja.

 

Y buscar otras formas de intimidad tampoco significa renunciar a tu sexualidad.

 

¿Y EL DESEO?

 

Quizá no tengas que obligarte a recuperarlo.

 

Primero hay que conseguir que tu cuerpo vuelva a sentirse seguro.

 

A veces el deseo empieza a regresar cuando desaparece el miedo a que el sexo vuelva a doler.

 

 

PARA PENSAR

 

Si cada vez que alguien te invita a entrar en una habitación sabes que dentro te espera algo doloroso, es lógico que un día dejes de querer entrar.

 

Tu cuerpo no está contra ti.

 

Quizá está intentando protegerte.

 

Escucharlo puede ser el primer paso para recuperar el placer.

 

 

 

septiembre2026@womanpenelope.es

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